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LA QUIEBRA MONETARIA
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Autor Tema: LA QUIEBRA MONETARIA  (Leído 3846 veces)
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Y la verdad os hara libres


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« en: Junio 06, 2009, 04:50:16 pm »
LA QUIEBRA MONETARIA.

Este texto puede parecer complejo, pero es uno de los que mejor explica las maniobras infectas de la finanza, su usura, sus trampas y métodos, que han llevado a la crisis financiera y las deudas mundiales.

 

Primera Etapa

1. La elección del blanco: los créditos "subprime"

 

A causa de la desregulación progresiva de los circuitos financieros norteamericanos, acabaron surgiendo una cantidad de instrumentos financieros cuyo objetivo esencial "era" el de permitir a los diferentes actores del sector (bancos, organismos de crédito) escapar a sus responsabilidades y a los riesgos inherentes al grado de solvencia del prestatario. El maestro de obra de ese sistema fue Alan Greenspan, durante 18 años Presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., pero también asalariado de las pocas familias que controlan la economía norteamericana por intermedio de ese mismo Banco Central.

Cuando el dinero se colaba a raudales y los riesgos parecían inexistentes, todos los actores de la finanzas norteamericanas se precipitaron en una loca carrera de ganancias, multiplicando - con el correr de los años - los riesgos de una manera exponencial. Es así como se practicó la "titularización" (2) de la deuda hipotecaria norteamericana, inicialmente puesta a punto para extender el acceso a la propiedad a la mayoría de las clases sociales del país. Al fin de cuentas, el crédito inmobiliario fue transformado en un producto de especulación. A lo largo de la cadena, diferentes agentes del sistema bancario embolsaban comisiones y algunos pensaron que eso podía continuar indefinidamente.

 

2. Origen del proceso

Al comienzo, lo bancos concedían préstamos hipotecarios a prestatarios económicamente "sanos", es decir capaces de responder en condiciones normales, cuasi históricas, de reembolso del préstamo otorgado.

Estos préstamos pronto fueron transformados en obligaciones (3) emitidas por los bancos con destino a inversores institucionales, adictos a "papeles confiables". Se encuentran en esa categoría de inversores los fondos de pensión, los administradores de sociedades gestoras de fondos de inversión y otros, los fondos especulativos, etc. Pero a partir de 2001 y del ataque al World Trade Center, la reserva Federal Norteamericana redujo las tasas de interés. El sistema se precipita y abandona sus últimos reparos. La "burbuja tecnológica, que había implosionado en el 2000, es ahora reemplazada por la burbuja inmobiliaria. Esta última deviene una verdadera "pompa de dinero" para los matrimonios norteamericanos en la medida en que la especulación sobre el precio inmobiliario constituye una nueva fuente de ingresos, vía los MEW (Mortgage Equity Withdrawal: "Extracción del capital de la vivienda con préstamo hipotecario ") [16], al menos para aquellos que entraron en el mercado suficientemente a tiempo.

La especulación va entonces a alimentarse de ella misma. Es en este momento preciso en que los intermediarios financieros, olfateando el buen negocio, multiplican las ofertas de préstamos muy atractivos, poniendo a punto mecanismos complejos que permiten el acceso a la propiedad a los insolventes, sin aporte de capital, o sea sin tener que rembolsar la mínima parte de capital durante muchos años. Por supuesto, las Mortgage Backed Securities ("Obligaciones. o Títulos Garantizadas por Hipotecas") (MBS) se multiplican y son devoradas por inversores poco desconfiados, siempre golosos de "papeles inmobiliarios". A fin de satisfacer el apetito de los inversores, sin despertar su desconfianza, los bancos de inversiones ponen a punto los Asset Backed Securities (ABS) ("Obligaciones o Títulos Garantizados por activos", obligaciones basadas sobre los mismos criterios que los MBS, pero abarcando los préstamos llamados "subprime" ; es decir concedidos a una categoría de prestatarios "a riesgo".

Esas ABS que ofrecen mejor rendimiento, fueron al principio bien recibidas por el mercado, porque el sector inmobiliario tiene siempre su atractivo, y el valor de los bienes inmobiliarios no dejaba de subir. Se ven también aparecer en este período los Collateralized Debt Obligation ("Obligación de deuda con garantía") (CDO) [17], un tipo de obligación particular que reagrupa en su seno diferentes tajadas de MBS y ABS más o menos riesgosas. Todo marchaba cada vez mejor y nadie parecía preguntarse sobre un posible cambio de situación. Cada uno se contenta con alimentar la cadena y percibir su comisión al paso. Estamos en 2004-2005. El índice de construcción de casas traduce la euforia que reinaba entonces.

Es en ese momento que el Boletín Confidencial LIESI presenta numerosas advertencias sobre el tema de los EE.UU., así como los estudios técnicos fundamentados.

Resulta evidente, en este punto de nuestro estudio, que los banqueros internacionales saben perfectamente lo que estaban haciendo. Colocaban sus cargas de dinamita en el sistema financiero norteamericano.

Como en los meses precedentes al jueves negro de octubre de 1929, la especulación tiene necesidad de más y más dinero. La palabra que atemoriza es "liquidez". Pero ¿quién iba a imaginar entonces, en el 2005, que este precioso maná de liquidez podría faltar algún día? Sin embargo, el buen sentido se hace presente: el potencial de compradores está obligado a terminar frente a un encarecimiento del crédito y a un precio de la construcción que llega a ser prohibitivo. Como en todos los ciclos, la fase de retorno está precedida de una meseta, es el estancamiento antes de la caída. Pero, desde el punto de vista de los banqueros, el sistema debe durar todavía un poco más. Se reemplaza a Greenspan por Ben Bernake, un universitario incapaz, quien acelera las condiciones que garantizan un caos todavía más pronunciado haciendo explotar la masa monetaria. Todos los actores de la banca favorecen el sobre-desarrollo del crédito a riesgo, aún cuando la máquina está ya agarrotada. A lo largo de todo el año 2006, el Boletín LIESI anuncia en muchas ocasiones que el mercado inmobiliario norteamericano está por hundirse y que centenas de miles de casas han sido ya embargadas y con las familias en la calle, pero la prensa occidental dominante, en poder de las familias oligárquicas, mantienen la ilusión de un mundo en el que todo continúa yendo bien. La ruptura se produjo entre 2006 y los primeros meses de 2007.

En adelante, los CDO y otros MBS encuentran menos compradores. Nadie parece tomar consciencia de la amplitud de la catástrofe por venir. O al menos, el mundo de las finanzas llega a enmascarar los riesgos inherentes a la baja del sector inmobiliario, en adelante confirmado. Los índices generales continúan su progresión, salpicados de consolidaciones más o menos marcadas. Pero en febrero 2007, un movimiento del Yen da una primera inflexión bajista sobre los índices mundiales (4). Tras algunas semanas, todo parece volver al orden. Todo o casi todo. Le llega el turno al índice de sector bancario (BKX), poco menos, de dos años después del "índice Inmobiliario".

Algunos meses más tarde, la crisis de los "Subprime" estalla. La orden fue dada por el más alto nivel: "desecar el mercado". Disponiendo de fuentes preciosas de información, LIESI previene a sus lectores por intermedio de su número 138.

 

3. Los Estados Unidos están ya ante la catástrofe económica y financiera

 

"Hace ahora más de un año (23 de marzo de 2006), la Reserva Federal Norteamericana abandonaba la publicación del "M3" (la masa monetaria ampliada) (18). Dicho de otra manera, las autoridades monetarias norteamericanas decidieron mantener en secreto las explosivas cantidades de dólares creados a partir de la nada e inyectadas en el sistema a fin de evitar un "accidente". Recordemos que tal decisión es la "primera" en la historia de los EEUU.

"Hoy se sabe, que esta decisión ha permitido esencialmente el financiamiento de fondos especulativos, gerenciados por los más grandes bancos de Wall Street, que se hallan bajo la férula de algunas familias sinárquicas, pertenecientes al "bloque de mando del Oeste ". Esas grandes instituciones.financieras norteamericanas son: Bear Stearns, Goldman Sachs y Freddie Mac.

"Aún hoy, los banqueros centrales norteamericanos se encuentran frente a una multitud de problemas entre los cuales los más importantes son la quiebra inmobiliaria -sobre la que volveremos- y la crisis de los mercados de obligaciones, los que evidencian una crisis de confianza en el sistema del dólar. En efecto, hace algunas semanas, las tasas de interés a largo plazo estaban francamente en alza. Esta evolución no está bajo el control de los banqueros centrales. Esto quiere decir que los banqueros centrales norteamericanos están perdiendo el control de su política monetaria, que en lo sucesivo será dictada desde el extranjero. Es la primera vez después del fin de la Primera Guerra Mundial... que los EE.UU. no están en capacidad de bajar su tasa de interés para ganar todavía un tiempo... a menos que sacrifiquen su dólar Actualmente se encuentra en juego una estratagema de último minuto: el dinero creado a partir de la nada, correspondiente al M3 es desplazado hacia las islas Vírgenes -paraíso fiscal y del sistema Clearstream (19) - a fin de alimentar a los fondos especulativos que están cada vez más presentes en las adjudicaciones del Tesoro de los Estados Unidos. Asistimos a algo inédito: los EE. UU. compran sus propias deudas por intermedio de los fondos especulativos norteamericanos, que son financiados por el Tesoro a partir del dinero electrónico que no se sustenta en NADA... ¡En suma he aquí donde nos encontramos parados! He aquí la razón por la cual numerosos países buscan salir del sistema del dólar antes de la catástrofe (...). La situación inmobiliaria, desde este año 2007, ocupará la primera plana y provocará todavía más daño."

Dos semanas después de la publicación de ese número, la crisis monetaria aparecía en la primera plana de los diarios del sistema.

 

Segunda Etapa: ¡Crear las condiciones de la crisis!

 

En pleno verano del 2007 (de abril a septiembre), mientras la gente estaba de vacaciones, la máquina se detuvo debido a que se contrajo la liquidez. A lo largo de todo el mes de julio, por intermedio de los fondos especulativos radicados en las islas Vírgenes, la élite de banqueros internacionales preparó el secamiento de la liquidez de los mercados internacionales. El baile comenzó en agosto, produjo exactamente las reacciones que deseaban los banqueros internacionales. Se originó rápidamente una crisis de confianza. En esta oportunidad, la duda existe realmente y se contagia en el mundo de la finanzas. El castillo de naipes se hunde: el valor de las obligaciones ligadas a los "subprime" (CDO, ABS, etc.) literalmente cayó. Muchas personas ya no están dispuestas a adquirirlos.

 

Tercera Etapa:

1. Reducir a la nada el poder de intervención de los Bancos Centrales de Occidente

 

Esta crisis de liquidez ha obligado a los Bancos Centrales de Occidente a crear cada vez mayor liquidez y a inyectarla en las venas del sistema monetario internacional. ¡Más de 1.5 billones de dólares fueron creados por la Reserva Federal Norteamericana, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo entre los meses de agosto y octubre (2007). El Banco de Inglaterra se vio en la obligación de intervenir para salvar al 5° mayor banco del país, el Northern Rock ... derogando las reglas neo-liberales del "mercado".

Las intervenciones de los Bancos Centrales son casi cotidianas y su monto no tiene comparación con la crisis de fines de septiembre de 2001. A principios de este otoño, la calma parecía haber vuelto, sin embargo las declaraciones tranquilizadoras no fueron suficientes para alentar a los mercados. Crece la pérdida de confianza de los inversores internacionales en el dólar y la misma se expande rápidamente de un país a otro. Esta aceleración de la baja del dólar se acentúa y entramos ahora en una fase de aceleración de la hiperinflación, con reducción del poder de compra de la población, dado que los salarios se han frenado bruscamente. El compás del aumento en el precio de las materias primas es llevado por el petróleo; en algunos meses el precio del barril pasó de 60 a 97 dólares. Oficialmente, los economistas afirman que esto casi no genera inflación!; sin embargo los economistas privados, en octubre, estimaron en un 15% la tasa de crecimiento anual de la masa monetaria global en los EE.UU. - lo que se llama el "M3" - hasta que la Reserva Federal decidió hace más de un año, no publicar más la cifra. ¡Es simplemente asombroso! El dólar comenzó a caer más dolorosamente.

El 12 de octubre, sin hacerlo saber, la Reserva Federal Norteamericana (Fed) acordó líneas de crédito exorbitantes a dos bancos británicos: U$S 10.000 millones al Royal Bank of Scotland y U$S 20.000 millones al Barclays, dos de los cuatro gigantes de Londres! Este crédito fue para cubrir su "necesidad de liquidez a corto plazo", o sea para financiar "sus préstamos inmobiliarios residenciales y comerciales y sus títulos garantizados por los créditos hipotecarios, a los activos y a los productos estructurados".

La estrategia de los banqueros internacionales es extremadamente prudente: a través de blancos seleccionados (la crisis inmobiliaria, los subprime y el alza de la energía) pretenden, a la vez, barrenar el poder de compra de los consumidores y llevar a los más grandes bancos de negocios a la bancarrota.

 

2. 29 de noviembre: ¡Ben Bernake tira la toalla!

 

En efecto ese día, el presidente de la Reserva Federal (FED) oficializó el cambio de posición de dicho Banco Central. Hasta hacía poco estaba convencido de que el nivel de las tasas era bueno, pero ante el aumento de las incertidumbres que rodean a la primera economía mundial, ahora el presidente de la FED estima que se impone una gran flexibilidad. En un discurso que tuvo lugar ante la cámara de comercio de Charlotte (Carolina del Norte, sudeste de los EEUU) se expresó así: "La previsión económica es siempre difícil, pero las actuales tensiones sobre los mercados financieros aumentan, más que nunca, las incertidumbres". Bernanke reconoció temer, sobre todo, que los bancos estrangulados por sus azarosas inversiones en el mercado de títulos de deuda compleja, cierren el grifo del crédito, perjudicando el consumo y la inversión de las empresas.

Luego del desencadenamiento de la crisis sobre los mercados financieros, y después de haber bajado dos veces sus tasas -en septiembre y octubre- para llevarlas a 4,50 %, la FED hizo saber sin ambages, que contaba con que quedaran allí. Posición repetida por sus distintos dirigentes, en varias oportunidades, a riesgo de provocar un divorcio con los mercados financieros que desde hacía largo tiempo, habían implementado una nueva baja. Luego se produjo un cambio brutal en el punto de vista de Bernanke: "Las perspectivas económicas han estado afectadas de manera importante el mes último por una reanudación de las turbulencias sobre los mercados financieros, que ha neutralizado, en parte, la mejoría de septiembre y octubre".

 

Tercera Etapa:

1. Llevar a ciertos bancos a la bancarrota

 

Desde principios de noviembre (2007), hemos entrado en una nueva fase de desintegración del espectro bancario clásico. Desde hace algunos días, las venerables instituciones multiplican los anuncios de resultados decepcionantes, o sea catastróficos, a semejanza de Merrill Lynch (5). El banco se quitó de encima su CEO a fin del mes precedente, luego de haber anunciado una pérdida de U$S 2.300 millones en el tercer trimestre, y sobre todo por las previsiones de pérdidas de U$S 7.900 millones de dólares superiores a los 5.000 millones esperados. Por todos lados los resultados decepcionan e inquietan. Ya se trate de Véronique Riches-Flores, Jefa de Economía de la Société Général citada por la Asociación de Profesionales de Finanzas (AFP), o de Colin Morton, Gestor Jefe de Rensburg Sheppards interrogado por Bloomberg, los profesionales le dicen a viva voz: "Los inversores han perdido confianza en el sector bancario'.

Por primera vez, el 1° de noviembre, el corredor CIBC World Markets anunció que bajaba su recomendación sobre Citigroup, el primer banco norteamericano. Eso fue suficiente para que cundiera el pánico. El título se hundió un 8 %, arrastrando tras de sí a Wall Street. Esta espiral bajista se difundió a los mercados europeos, contaminando en particular al Barclays en Londres, a Dexia en París, y alcanzando también a los banqueros alemanes. Actualmente, los mercados zumban con rumores de refinanciamiento y de falta de pagos de urgencia.

Si bien la crisis del "subprime" explotó hace muchos meses, recién ahora comienzan a aparecer sus consecuencias financieras sobre las instituciones bancarias. En los medios autorizados, se preguntan: ¿cómo impedir las quiebras de Countrywide Financial Corp., Citicorp, Merrill Lynch y de otros bancos, aseguradoras y corredores? De hecho los analistas y los actores de la esfera financiera desconocen la situación real. Sin saberlo, son ellos mimos los actores de un nuevo episodio llevado a cabo por esas familias de banqueros, que ayer financiaron a los "neo-con". Esos mismos círculos de poder reinstalan, en efecto, el escenario de Weimar que anticipábamos hace un año en el folleto "Sobre la moneda global"...

Explicación. El 15 de octubre, a la espera de un escenario catastrófico para los bancos norteamericanos, Henry Paulson, el secretario norteamericano del Tesoro, anunció la creación de un misterioso "superconducto de liquidez" destinado a evitar pérdidas inmensas a los gigantes bancarios. Pero el 26 de octubre, Moody's Investor Service rebajó una masa de titularizaciones sintéticas (CDO), ligadas a U$S 52.000 millones de títulos hipotecarios ya devaluados, provocando una caída, de hasta 82 centavos por dólar, en su valor. Luego, todos los indicadores económicos testimonian que ya está instalada la depresión. Los extranjeros, en particular los chinos y los japoneses, dejan la moneda norteamericana; las ventas de casas-habitación en los EEUU han "oficialmente" caído al nivel de 5,5 millones por año en el período julio-septiembre, en tanto que los precios de venta media, de casas usadas y de nuevas unidades, ha caído entre el 8 y el 10% en 2007. Luego de la debacle de las instituciones de préstamos inmobiliarios, ahora son los constructores, como Neumann Homes de Chicago, quienes están amenazados de quiebra. El sector de edificios ya ha suprimido 100.000 empleos desde el comienzo del año, y el número de propietarios de su vivienda ha bajado al nivel del 2.000. Se admite que al menos 2 millones de hogares podrían perder su propiedad el año próximo, agregándose a los 500.000 afectados este año.

El principio subyacente es el mismo que fue utilizado por el sistema bancario liberal anglo-holandés que creó la burbuja del Reichmark, que explotó a fines de 1923. En esa época, las autoridades alemanas provocaron una emisión hiperinflacionaria de billetes a través del Reichsbank de Weimar. Hoy se trata, sobre todo, de emisiones de títulos financieros fraudulentos por parte de los hedge funds, y otras operaciones similares. Mientras los Bancos Centrales mantienen bajo tratamiento al sistema financiero mundial, sus inyecciones de liquidez alimentan la más grande ola inflacionaria de la historia. Actualmente, los fondos especulativos vuelcan ese dinero en todo un abanico de materias primas, bautizadas Collateralized Commodity Obligations, haciendo que la inflación sea más evidente. Al mismo tiempo, la oligarquía financiera se construyó un bunker, desde donde poder sobrevivir al hundimiento inminente. La firma Goldman Sachs, ha sido elegida para tener el rol de último refugio, devorando a sus congéneres sobre la escena mundial, según un informe de John Hoefle, aparecido en el último número del Executive Inteligence Review. Sin embargo, Goldman Sachs - que es el títere de los intereses británicos - acabará hundiéndose con el sistema que parecía dirigir. Hoefle da una lista impresionante de ex directores de Goldman Sachs que ocupan puestos estratégicos claves en el mundo, que va desde los diversos Bancos Centrales y Ministerios de Finanzas al equipo de protección contra los hundimientos de la Casa Blanca. Desde el Secretario norteamericano del Tesoro, Henry Paulson, hasta el gobernador del Banco de Italia y presidente del Forum Internacional de Estabilidad, Mario Draghi; desde el nuevo gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, hasta el presidente del New York Exchange, John Thain, se mire por donde se mire, hay un banquero de Goldman Sachs en el puesto de comando. Por otra parte este banco es el más grande manager de hedge funds en el mundo, a excepción ocasional de JP Morgan Chase, la pieza maestra de la dinastía Rockefeller. Pero a diferencia de éste y de todos los otros grandes actores, ¡Goldman Sachs ha salido de la carnicería del mercado del subprime con inmensos beneficios, al precaverse de la eventualidad de su caída! A igual que un lobo que devora a sus semejantes. Designado como centro de comando para la gestión de la crisis financiera, su estrategia se parece a la de un capitán que perforara el casco de su nave para hacer ir a pique a los pasajeros. Nuestro lector recordará que LIESI había advertido sobre Goldman Sachs en la manipulación de las cotizaciones petroleras de la última primavera.

Cuando la oligarquía financiera se decida a desembarazarse de Goldman Sachs, será necesario concluir que el escenario montado en 1971 está terminado y entonces pasaremos a un paradigma de crisis (6).

Frente a la caída de las cotizaciones y al enojo de los accionistas, los presidentes o CEOS de los grandes bancos de negocios comienzan a renunciar. La evidencia de pérdidas que se acrecientan, no registradas en los balances oficiales, empieza a ver la luz. Aumentan los riesgos de implosión del sector financiero y se asiste a la tentativa de creación de un "Super-Conducto MLEC"; una suerte de mega máquina destinada a recuperar y garantizar una parte de los préstamos irrecuperables puestos en los CDO. Tentativa siempre en estado de proyecto, cuyo porvenir parece ya comprometido, en vistas del poco entusiasmo que suscita el proyecto. Es preciso reconocer que parece ser creado para salvar a Citigroup, muy expuesto en la crisis, en detrimento de otros actores, engullidos en diversos grados.

Los índices bursátiles internacionales caen de bruces; se anticipa ya el sombrío escenario de una catástrofe bancaria. El gráfico de los "subprimes" indica un gran número de revisiones de créditos durante 2008. Sólo una ínfima parte del "iceberg financiero" ha sido registrada en las cuentas bancarias. Lo más duro está aún por venir...

 

3. Mediados de diciembre de 2007 - Primavera de 2008: los banqueros internacionales preparan otro ataque contra los bancos

 

Los próximos trimestres serán todavía más peligrosos para los bancos, lo que ocasionará una reducción de las facilidades de crédito, provocando como consecuencia una contracción de la liquidez monetaria. Esto prueba que los banqueros han programado una crisis más importante que la imperante hoy en día y de la cual no se ha cobrado mucha conciencia. La recesión está ya ahí, anidada en el corazón del sistema económico estadounidense, aunque todavía no reconocida oficialmente. El consumidor ya ha reducido sus gastos.

He aquí las anticipaciones hechas por LEAP en su número GEAB de noviembre de 2007:

"LEAP/E2020 estima que desde ahora, por lo menos una gran grupo financiero estadounidense (banco, aseguradora, fondo de inversión) entrará en quiebra de aquí a febrero de 2008, provocando la bancarrota de muchos otros grupos financieros y bancos en Europa (especialmente en el Reino Unido), en Asia y en los países emergentes. Es lo que se dice un "agujero negro" financiero -según expresión empleada por Tony James, presidente de Blackstone , que se ha formado a partir de la crisis de los "subprimes" estadounidenses.

"Los factores desencadenantes de tal acontecimiento son muy poderosos y las señales precursoras muy numerosas, a tal punto que nuestros investigadores sostienen que hay casi un 100% de probabilidades de que suceda en tres meses. Para nuestro equipo, no hay duda que las autoridades financieras estadounidenses intentarán colocar en la plaza una cuerda salvadora de reembolsos para evitar el contagio del pánico al conjunto del sistema financiero norteamericano; pero la amplitud de la quiebra afectará inmediatamente a las instituciones financieras más expuestas de los Estados Unidos y del resto del mundo. Los países cuyos operadores financieros están más ligados a los operadores estadounidenses, por lo mismo, estarán en primera línea: Reino Unido, Japón y China en particular".

 

Viendo un gráfico sobre la imposibilidad de los bancos occidentales para hacer frente a las cantidades astronómicas de productos "subprimes" & Cía. en el curso de los próximos meses, podemos ver bien que la fase crítica para los bancos se sitúa entre mediados de diciembre y la primavera de 2008 (Abril- Junio). A lo cual se agrega otro elemento del que hemos hablado en el número 147 de LIESI:

"Desde el 15 de noviembre de 2007, el FASB (Financial Accouting Standards Board), autoridad encargada de definir las reglas contables de las sociedades bursátiles cotizadas en Wall Street, impuso un reglamento destinado a mejorar la transparencia de los balances bancarios. En tiempo normal, esta medida, prevista desde hace varios meses, no habría presentado mayor peligro en un contexto normal. Al día de hoy, con la crisis de liquidez de los bancos, la desconfianza que ellos tienen unos respecto a los otros (7), la medida FASB157 forzará a los más grandes bancos de Estados Unidos a reconocer una depreciación considerable de sus propios activos.

 

"¿Es esto un azar del calendario? No somos tan naife como para creer eso en la medida en que, como ya hemos demostrado, esta crisis de `subprimes' ha sido creada en todos sus detalles y que el secamiento estival de la liquidez ha sido ordenada por las mismas familias bancarias que en 1910 se reunieron en la isla de Jekyll, con vistas a imponer el Sistema de la Reserva Federal - un Banco Central privado - al conjunto de la comunidad-estadounidense. En ese sentido, la crisis de los préstamos hipotecarios no es más que el catalizador de una crisis financiera mucho más vasta que, de ahora en más, afectará al conjunto de los activos financieros estadounidenses. En las semanas y los meses próximos, la gente se anoticiará de que sus bancos, sin divulgarlo a los cuatro vientos, ¡se han transformado en clones de fondos especulativos!

"(...) Agreguemos que este escenario, por supuesto, no es algo que escape al Poder Oculto. Como se ha dicho, es este poder el que ha colocado la dinamita de los "subprimes" en el (mercado) inmobiliario estadounidense. Es también él mismo quien ha provocado la crisis de liquidez mundial. Y él es el que siempre instaura un clima de sospecha y hasta de pánico una vez que el mundo toma conocimiento de la bancarrota de uno de sus máximos exponentes en la alta finanza internacional".

Si se analiza el grado de exposición de los bancos estadounidenses a los riesgos ligados a los productos financieros "derivados", y sin comentarios de nuestra parte, veamos el que realiza el LEAP:

"En los datos se encontrará una muy clara ilustración acerca del riesgo considerable que pesa sobre los grandes grupos financieros estadounidenses. Para seis grandes bancos que ya han anunciado una primera categorización de sus activos según la norma FASB 157, estos datos recapitulan su exposición con los `subprimes' y otros CDO ('activos de nivel 3'), cuya valorización de hecho es efectuada vía de complejos modelos matemáticos los cuales no merecen confianza a nadie en esta situación de crisis.

"Comprobamos así que, salvo para Merrill Lynch, que ya anticipó la desvalorización de una parte de sus activos `virtuales', los otros `majors' estadounidenses tienen una `ratio' entre esos activos virtuales y su base de capitalización ('Nivel 3 en el valorización de los activos'), superior a 100% (aún hasta el 200% en el caso de Morgan Stanley). Según la amplitud del quebranto de esos activos virtuales, cada una de esas sociedades puede entonces acabar rápidamente en bancarrota. A título indicativo, los activos de nivel 3 se negocian actualmente (cuando todavía se negocian) a precios que van de `18 centavos' por dólar - para los activos clasificados BBB (o sea un quebranto del 80%) - a`60 centavos' por dólar -, para los activos clasificados AA -ya `85 centavos' para los activos clasificados AAA (hasta hace solamente tres meses considerados como sin riesgo). Como lo informa el Daily Telegraph, el banco UBS (Unión de Bancos Suizos) continúa, por ejemplo, valorizando sus activos hipotecarios estadounidenses a 90 centavos por dólar. Entonces se comprende que, en el balance de esos bancos, una depreciación de tal magnitud, ocasione el desplome del valor de los activos.

"(...) De aquí a la primavera de 2008, el monto de las pérdidas del sistema financiero probablemente sea evaluado en casi U$S 1 billón (es decir 10% del total de préstamos inmobiliarios estadounidenses) aún cuando hasta el momento, los grandes bancos no hayan reconocido más que 28 mil millones dólares. Comparando ambas cifras, fácilmente comprobamos la amplitud del "agujero negro" que está fagocitando a los grandes bancos estadounidenses y sus partenaires europeos y asiáticos" (8).

 

Cuarta Etapa:

1. El objetivo de los banqueros internacionales es generar una grave crisis bancaria e imponer su "solución"

 

Es evidente que obrando de este modo, los banqueros internacionales buscan alcanzar un objetivo en relación con su proyecto de Nuevo Orden mundial. Según confidencias de unos y otros, un gobierno mundial aún está lejos de ver la luz del día. En efecto, todavía deben ser ejecutadas varias etapas para alcanzar ese fin. Una de ellas es, naturalmente, la desintegración del Estado-Nación. Desde ese punto de vista; las actuales manipulaciones de los sistemas de moneda alrededor del dólar norteamericano van en ese sentido. Al igual que la voluntad manifiesta de los banqueros internacionales de provocar una crisis bancaria internacional muy grave. Deben provocar un electroshock para que los pueblos y sus políticos, acepten su reforma monetaria. Precisamente en el 2005, el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, hizo algunas confidencias en cuanto al plan seguido por sus patrones. Para resumir, diremos que los sucesores de los conspiradores de la Isla de Jekyll tienen la intención de imponer un Banco Central a la cabeza de los bancos centrales del mundo occidental; debiendo ser éste, el Banco de Pagos Internacionales (en Inglés BIS). Algunos lo definen, con mucha razón, como el Banco de los Bancos Centrales. Una vez más todavía, el mismo cartel constituido esencialmente por las familias Rothschild y Rockefeller, se propone dominar el BIS, que se transformaría en el equivalente de la Reserva Federal de 1913, pero para la totalidad del mundo occidental. Por el momento dudamos que el bloque asiático, al igual que Rusia, siga esta tendencia.

Analicemos el itinerario de los banqueros centrales a partir de 1913, cuando se creó su banco central privado en los Estados Unidos, la Fed, convertido desde entonces en su estado mayor. Una vez que hubieron decidido acelerar la desintegración del valor del dólar, los banqueros internacionales procedieron a múltiples adquisiciones con esa moneda, aprovechando el hecho de que ella constituía el pivote del sistema monetario internacional. Con el dólar devaluándose cada vez más rápido, el cartel de la alta finanza - que dirige la Reserva Federal estadounidense - aceleró sus compras masivas en todas direcciones, preparándose a dominar el mundo que debía emerger del caos ligado al hundimiento del sector bancario. En pocos años, los banqueros internacionales habían adquirido, con una moneda que progresivamente perdía su valor, todos los valores reales que pudieron encontrar, sin reparar mucho en el precio: stocks de materias primas, complejos industriales, inmuebles y entidades financieras extranjeras más o menos intactas.

De este modo, la oligarquía financiera impuso a la Reserva Federal una política autodestructiva para la nación norteamericana y su sector bancario. Estos últimos años, los dólares podridos emitidos por la Reserva Federal estadounidense han permitido a los banqueros internacionales acaparar los valores reales, sectores enteros del mercado, con miras a lo que será el mundo después de la próxima reforma monetaria. Finalmente, con este dinero que en realidad no vale nada, el cartel de la alta finanza ha constituido monopolios u oligopolios en los dominios siguientes: diamante, oro, cobre, zinc, uranio, telecomunicaciones, prensa y televisión, productos alimenticios (Nestlé, Coca-Cola), grandes partes de la industria de armamentos y espacial, etc. Agreguemos a eso el proyecto que tienen de monopolizar el agua del mundo entero. Un proyecto tan maquiavélico ¡debe funcionar hasta que se rompa! La masa monetaria estadounidense debe incrementarse y continuar la devaluación del dólar hasta que la alta finanza posea todos los valores reales importantes, y esté en aptitud de monopolizarlos. Es evidente que esos valores reales no serán afectados por la futura reforma. En la hora actual, mediante esa estratagema, el cartel capitaneado por la Reserva Federal de Estados Unidos casi ha logrado convertir el dinero podrido en patrimonio de valor. En múltiples dominios ya ha constituido monopolios.

¿Por qué obrar en ese sentido? Porque mañana, después de la reforma monetaria que será "pedida" por todo el mundo a causa del hundimiento del sector bancario y de la economía, la alta finanza podrá imponer deducciones a todo el mundo, merced a los precios monopólicos. Las familias oligárquicas entonces no se verán afectadas por los impuestos clásicos; sus rentas provendrán directamente de los monopolios constituidos. ¿Quién podrá entonces impedir que la alta finanza eleve el precio del oro, de los diamantes, del cobre, del zinc, del agua, de las semillas o de la energía, de imponer así deducciones especiales al conjunto de la población mundial?

Si los banqueros internacionales han decidido desencadenar la crisis bancaria y monetaria a partir del verano de 2007, es preciso concluir, razonablemente, que están "listos" y que han logrado "plenamente" su cometido.

A partir del desencadenamiento de la crisis por la reducción de la liquidez, la crisis de los "subprimes" va a continuar desarrollándose y las cargas explosivas - puestas conscientemente en el conjunto del sistema bancario estadounidense - van a explotar una después de otra, exactamente como se ha visto en la demolición de las torres del World Trade Center. La demolición del sistema financiero estadounidense es, a su vez, ¡una demolición "controlada"!

A medida que el sistema financiero estadounidense tambalee, todos los bancos centrales estarán enfrentados a un gran problema (9). Simultáneamente, los Estados Nacionales no podrán satisfacer las demandas de sus ciudadanos. A lo largo de los próximos meses se incrementarán los movimientos de protesta social. Al mismo tiempo, los banqueros centrales europeos lamentarán amargamente haber cambiado su oro por los dólares podridos. Algunos comprobarán que si la cotización de la moneda clave, el dólar, se desploma, el de las monedas satélites sufrirá la misma suerte ya que su cimiento está constituido por una montaña de dólares podridos. Con este efecto dominó entre las monedas ligadas al dólar, los banqueros internacionales tienen la certeza de hacer aceptable una reforma monetaria global.

 

2. Especulaciones sobre la próxima reforma monetaria

 

En un discurso pronunciado en 2005, Alan Greenspan indicó, imprudentemente, "que una corrección fundamental del dólar tendría lugar de aquí al 2007 y que podrían fusionarse a este fin el dólar y el euro en euro-dólar, una nueva moneda mundial". Hoy día puede constatarse el acierto de esa "predicción':¿Será el BIS, como habíamos supuesto, la organización encargada de llenar el actual rol de la Reserva Federal estadounidense emitiendo los euro-dólares? Organización privada, la mayoría de las partes del Banco de Pagos Internacionales ya ha sido adquirida secretamente por los principales propietarios de la Reserva Federal estadounidense.

¿Por qué Alan Greenspan ha mencionado un retorno al patrón-oro? Desde hace lustros, dicho sistema monetario es rechazado por los banqueros internacionales, pero después de algunos años, las cosas han cambiado bastante. Desde entonces la alta finanza acaparó la mayor parte de las reservas de oro. Con tal montaje, ella saldría nuevamente beneficiada.

Después de la Primera Guerra Mundial, Reserva Federal estadounidense compró las reservas de oro mundiales y hoy día el oro del mundo está concentrado de nuevo.
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